
A muchas mujeres el solo hecho de pensar en tener una relación sexual les lleva a presentar muchos miedos asociados a la relación sexual.
No es difícil de entender cuando miramos atrás y vemos que durante siglos la mujer aceptaba “su deber marital” sin preguntar y sin poner demasiado entusiasmo en conseguir su propio placer sexual, algo que además era más propio de las “malas mujeres”. Era impropio de una “mujer decente” participar activamente en el juego sexual.
Olvida los tabúes que no te dejan disfrutar.
De hecho aún hoy muchas mujeres no consideran que sea un problema no tener deseo sexual, ni orgasmos y desconocen todo su potencial sexual. Hay que tener en cuenta que la sexualidad ha sido un tabú y un tema lleno de complicaciones, por eso a veces es necesario que un profesional determine cómo influyen las creencias y el comportamiento que tienes. No dejes de cuestionar aquellos tabúes que te impiden tener ese deseado placer sexual.
En casi todos los casos las causas de una posible disfunción sexual suelen ser más psicológicas que físicas. Si acudes a un ginecólogo ante la presencia de problemas a la hora de mantener relaciones sexuales o ante la penetración, te harán pruebas que descartarán cualquier tipo de infección vaginal o desarreglo hormonal, y tendrás que empezar a buscar en tus creencias la base de este problema para poder superar el miedo al sexo y las inhibiciones sexuales que habitualmente muchas mujeres tenemos.
Miedos a las relaciones sexuales.
Los miedos más frecuentes ante la relación sexual pueden ser muchos: miedo a la penetración, al dolor (sobre todo en las chicas jóvenes ante su primera relación sexual por todas aquellas historias que sus amigas le han contado sobre el dolor), al hombre, el embarazo, el abandono tras la relación sexual, el asco al semen o al pene de tu compañero, a las enfermedades venéreas, que te llamen promiscua...
A veces cuando se sufre alguna experiencia sexual traumática queda el recuerdo de dicha tensión, generando este miedo a la relación sexual.
Síntomas que debes en cuenta.
Si al intentar una penetración no tienes dolor, sólo ante el acercamiento a la vagina anticipas el dolor. No es dolor lo que se siente, pero se tiene miedo y a veces sin saber exactamente a qué se le teme.
El vaginismo es el miedo al dolor, por eso mismo es posible que tengas problemas con los tampones, diafragmas, espermicidas...
A veces te pasa igual con el ginecólogo y camuflas lo desagradable que acudir a la cita con el miedo ante la citología.
Si tienes alguna duda, esta noche intenta introducir un dedo en la vagina para que veas si hay o no dolor ante la penetración. Cuando te intentas introducir algo en la vagina se cierra ésta dificultando notablemente la penetración. Si se produce la penetración será dolorosa, ya que contraes involuntariamente los músculos.
Si no hay dolor pero sí te da miedo la penetración, no niegues este problema y ponte manos a la obra.

